lunes, 19 de noviembre de 2007

El semáforo (fragmento)

Resuelta posó una de sus manos sobre las mías y me sonrió coquetamente. Volví a sentirme sofocado como en el autobús. Una oleada de calor ascendió a lo largo de mi delgaducho cuerpo. Sus labios eran muy sensuales; una idea saltó en mi cerebro: <>. Las manos me comenzaron a sudar. <>, seguía el estribillo en la mente. <>, seguía pensando. Sus ojos almendrados se encendían, y el corazón me palpitaba como el motor de un auto deportivo. Volví a tener la sensación de ver todo mi cuerpo fragmentado en un espejo, como cuando estuve, momentos antes, en el cuarto de baño. Estaba allí, como un conductor novato atento al semáforo, al espejo, a las señales. La presión hidráulica bajo mi bragueta estaba al máximo, a la espera de la luz verde.

(...)

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Camina hacia la luz, tarde o temprano te cegará;
entonces lo verás todo.

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