domingo, 28 de diciembre de 2008

bitácora 2008, por A.M

Finalmente se acaban las partículas del 2008. La campana transparente superior queda casi vacìa, hoy 28 de diciembre en el enorme calendario occidental. A nuestro alrededor grandes cantidades de individuos se mueven en marejadas abrazando paquetes y objetos que ya no cabnen en sus casas, mientras otros en sus aceras, y portales, o frente a la pantallita mágica sólo se preguntan qué hacer para que la casa no esté tn vacía como sus estómagos.

El 24 de diciembre en el portal de la casa de mis padres mientras el espejismo de lso fuegos artificiales encendía el fuego en el firmamento, yo reflexionaba sobre la navidad hace 19 años, sin que nadie lo notase, revisaba mi propia bitácora. La navidad de 1989, me encontraba en una alambrada del campo de concentración de los soldados norteamircanos, levantado en el polígono de tiro de Nuevo emperador. Estaba rodeado pro unos cincuentas hombres, la mayoría miembros de las fuerzas de defensa panameña, ahora prisionerso de guerra, y que mustios como las tiendas, esperaban salir con vida. Se me ocurrió la estúpida idea, tal vez sólo por matar el hastío y la angustia, que hicieramos un ritual navideño, invité a que pusieramos sobre un pedaso de cartón los pasteles que y turrones que quedaron de las raciones que nos daban como cena para hacer nuestra propia celebración de navidad. Varios se animaron, y terminaron involucrandose casi todos, invocando en oración cada uno a su dios, la mayoría eran cristianos católicos, así que terminamos con el padre nuestro. Nunca imaginé que iban a reaccionar de esa forma, yo no era religioso, sin embargo, esto nunca se me olvidó. hasta me dió cierto liderazgo en el grupo, a pesar de que yo solo era un cabo primero. La cena se hizo, y el espíritu de lso cristianos se creo en la escacés de raciones para presos.
Han pasado 19 años, y durante 18 años nunca pude estar tranquilo, hoy lo estuve un poco, como si las heridas ya tuvieran alguna delgada costra, y pude quedarme afuera de la casa y ver y escuchar las explosiones. Antes me eran muy traumáticas. en fin, mientras todos gritaban, y me interrumpían eventualmente con un abrazo y un feliz navidad, me daba cuenta que la gran campana de crital se vaciaba, y el tiempo volvía a ser cero.
Las casas, incluyendo, la mía estaba llena: alegría, alimentos, y optimismo.
Ahora que anoto estas líneas me sigo preguntando, como estarán las casas de los vecinos del otro lado, los de la loma abaqjo, los de los barrios emergentes después de la invasión. La pantallita me da algunas respuestas, "aquí en este barrio, no sólo se escuchan fuegos artificiales, sino detonaciones de armas de grueso calibre... otro niño que es alcanzado por una bala perdida...

HACE DIESCINUEVE AÑOS, MUCHAS BALAS DIRIGIDAS, NO PERDIDAS, ALCANZARON A MUCHOS NIÑOS, HOMBRES Y MUJERES PANAMEÑOS, CUANDO LA GRAN CAMPANA DEL TIEMPO TERMINABA DE VACIAR SUS ÚLTIMOS GRANOS DE ARENA.
OJALÀ LAS HERIDAS CICATRICEN DEL TODO, LAS COSTRAS Y LAS MARCAS NO PODRAN SER ELEIMINADAS, PERO PODREMOS SEGUIR ADELANTE CONSTRUYENDO EL PAIS, ANTES QUE EL TIEMPO SE DETENGA. MIENTRAS,NO TE QUEDES AFUERA.

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entonces lo verás todo.

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