miércoles, 8 de abril de 2009

La trampa es una metafora, por Alex Mariscal

La trampa es una metáfora incandescente.
Pequeña gota de fuego que hace un orifico en la inteligencia del amigo,

del hermano, del vecino.
Un gramo de calor que rompe el cráneo y deja salir todos los sueños;
Los planes guardados se esparcen hacia lo etéreo.
La metáfora es una esquina que no está doblada
Un árbol que no da fruto ni sombra,

un hombre que cae a la tierra con su traje
y dormita con el calor del polvo y el fuego y los gritos.

El llanto es la metáfora que rueda por los rostros,
los ríos turquesas que humedecen la acera

donde el hombre con su cuerpo desgarbado
se tiende a lo largo de la existencia y abriga la palabra con su traje negro.
No quiere despedirse,

ya lo hizo cuando vestido de lujo para el escenario
se rió como un gran comediante,
fe y sentido de la verdad para la escena, y dijo:
Hemos comenzado a disminuir la deuda con el teatro.

Pobre hombre
¡Yace como un perro muerto en la esquina!
!Cuidado! Los muertos que casi todo lo saben
descubren
Que no es un perro
Porque un perro estaría tirado sobre el sucio cemento
Sin ninguna memoria.


En cambio el hombre que ha muerto

simplemente se ha recostado sobre la tibia tierra,
y ha cerrado los ojos,
sin malicia, y sin trampas,
para hacer el último recuento de lo que fue su vida.

Panamá 10 de marzo de 2009
Dedicado en memoria del amigo Anel Omar Rodríguez

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