viernes, 8 de agosto de 2008

EL ENSAYO ESCÉNICO, por Alex Mariscal

EL ENSAYO ESCÉNICO
Por Alex Mariscal (MFA in Theatre)

El ensayo es el territorio mágico en el arte de la dirección. Es infinito en sus posibilidades, pero concreto, personal, y limitado por el tiempo. La experiencia del director coartada por el tiempo nunca alcanza para atrapar todos los misterios de este territorio. El único atajo que puede tomar el aprendiz de director es, y es lo que yo mismo a diario intento hacer, tratar de entender los aspectos claves de ese espacio; una especie de bitácora que guíe las rutas de la creatividad.

Uno de los conceptos más importantes dentro de este territorio es comprender que entre más humano y concreto es el hecho teatral, más trascendental será la puesta en escena para el espectador; lo contrario también es cierto, entre más complicado y abstracto sea su hecho teatral, mayor simplicidad y confusión crearán para su puesta. Es por ello que debemos crear personajes vitales, con deseos, con virtudes, con secretos, vicios, anhelos, y con defectos pues los espectadores no son ni más ni menos que igual a ellos: seres con metas, obstáculos, tácticas, y anhelos: simples mortales.

Una de las funciones principales del director (comunicacdor por excelencia) es entonces provocar a los actores para que desaten energías, anhelos, expectativas, y deseos exclusivamente humanos y terrenales; no gasten el tiempo tratando de que sus personajes sean esotéricos, ni angelicales, ni marcianos; por lo contrario, perviértanlos; háganlos, a sus actores, sufrir, deleitarse, sudar, sangrar, berrinchear un poquito, no los mimen demasiado, y sobre todo háganlos morirse bastante, autoaniquilarse, pues el público que se sienta a ver el espectáculo, por lo que yo sé, siempre será terrestre, y como tal solo entiende de la vida, del amor—el sexo entre uno de ellos-- , y de la muerte.
Es decir, creen códigos terrenales, humanos y muy personales. Hablen de lo que mejor conocen, en su defecto investiguen. Observen consciente y continuamente a los otros en sus entornos; ellos son sus ratas, el ensayo el laboratorio.
Apuntes de dirección escénica, de A. M.

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